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De 0 a 4 meses | Lactancia materna

Ventaja de la lactancia materna

El mejor alimento que puedes dar a tu hijo es tu propia leche. Es el alimento más completo, se presenta siempre en las condiciones óptimas, le protegerá de infecciones y alergias y, además, es económico.

Todos los pediatras del mundo durante todos los tiempos así como entidades tan prestigiosas como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o UNICEF promueven la lactancia natural en todos sus comunicados.

La leche materna contiene los nutrientes necesarios en las cantidades adecuadas para cada etapa del bebé.

Después del nacimiento el pecho segrega el calostro, que es un líquido amarillento, translúcido con alto contenido en proteínas, vitaminas y minerales. La organización Mundial de la Salud lo define como "Alimento natural al tiempo que medicina". Es un líquido tan concentrado que es suficiente con una cantidad muy pequeña para cubrir las necesidades del recién nacido. Su bajo contenido en grasa facilita su digestión y cumple una función laxante que permite eliminar el meconio, las heces que se forman en el intestino del bebé durante la gestación. Pero su característica más importante es que tiene leucocitos y anticuerpos que protegerán al bebé de posibles infecciones intestinales y respiratorias hasta que esté formado su sistema inmunológico.

Pasados tres o cuatro días aparece la leche de transición y después la leche madura que contiene los ingredientes necesarios y en las cantidades correctas para convertirse en la principal fuente de nutrientes durante los primeros 4 a 6 meses de vida del niño.

Es más fácil de digerir.

Las proteínas presentes en la leche materna son fundamentalmente suero fácilmente digerible. Lo mismo ocurre con los hidratos de carbono (lactosa) y las grasas presentes en la misma.

La leche está siempre fresca y a temperatura adecuada.

Si la madre está sana y cuida y limpia sus glándulas mamarias, el alimento llega al bebé sin posibilidad de que haya contaminación externa. Podemos decir que va del productor al consumidor directamente, estando disponible en cualquier momento y a cualquier hora.

La leche materna contiene anticuerpos que protegen al bebé.

El calostro y la leche materna contienen anticuerpos que ayudan al bebé a luchar contra las enfermedades comunes de la infancia y a recuperarse de ellas mejor. De hecho, los bebés alimentados al pecho tienen menos otitis, diarreas y enfermedades alérgicas.

La leche materna se adapta a los cambios de tu bebé.

El milagro de la leche materna es que cambia en función de las necesidades nutricionales del bebé. Desde el calostro (rico en proteínas, vitaminas y minerales) hasta leche con mayor contenido en grasas que favorece el crecimiento y la ganancia de peso, cuándo el bebé tiene más de 4 meses.

Su composición también va variando ligeramente a lo largo de la toma. Al principio es ligera y al final más cremosa y grasa. lo que hace que el bebé al principio sacie su sed y al final su apetito. Por eso es importante que se vacíe el pecho totalmente antes de ponerlo al otro

La lactancia natural crea unos lazos especiales entre la madre y su bebé.

Durante la lactancia, el bebé se encuentra muy cerca de la madre y es ese contacto físico el que le está satisfaciendo sus necesidades nutricionales. El lazo afectivo madre-hijo tiene en este momento su máxima expresión. La lactancia materna no tiene costo alguno frente al gasto que supone la lactancia artificial.

La lactancia natural ayuda a la madre a recuperarse.

La lactancia estimula las hormonas femeninas que actúan en la recuperación de los tejidos y de las funciones del organismo. Además, amamantar quema calorías lo que ayuda a recuperar el peso ideal.

La lactancia materna no tienen costo alguno.

Frente al gasto que supone la lactancia artificial.


Las mejores posiciones para amamantar

Lo importante es que tanto vos como el bebé estén cómodos y relajados. Los estados de ansiedad y nerviosismo no son buenos. Hay que procurar relajarse y buscar un ambiente tranquilo y silencioso. Tu estado de ánimo también influirá en la lactancia. Procura evitar situaciones de estrés o de cansancio pues es posible que se reduzca la producción de leche.

Sentada

Elegir un sillón cómodo o sentarse en la cama, apoyada en almohadones para mantener la espalda recta. Apoyar el codo del brazo que sujeta el bebé en el brazo del sillón o en un almohadón.

Tumbada

Colocarse de lado apoyada en la cadera y tumbar al niño sujetando la cabeza con el brazo y dejar el codo apoyado en un almohadón.

Colocar el pezón

Su cara y el abdomen deben estar mirando hacia vos y el pezón y la areola deben quedar dentro de la boquita del bebé, asegurándote que quede espacio suficiente entre tu pecho y su nariz.

Al terminar

El bebé debe expulsar el aire que ha tomado junto con la leche para evitar posibles dolores de vientre. La mejor posición para la expulsión del aire es colocarlo en vertical, apoyado entre el pecho y el hombro y presionarle suavemente la espalda hacia dentro, dándole leves golpecitos.


Beneficios para la madre

- La succión del pezón favorece la liberación de oxitocina, la hormona responsable de las contracciones del útero, y eso ayudará a tu recuperación.

- Se recupera antes el peso anterior al embarazo. La lactancia provoca gran gasto energético y y gasta las grasas acumuladas durante la gestación.

- Reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario.

- Establece un vínculo muy estrecho con el bebé.

- La prolactina, la hormona que se encarga de producir leche, produce una sensación de bienestar y tranquilidad.

- Reduce la probabilidad de padecer osteoporosis.

Aunque la lactancia en un primer momento provoca la disminución del calcio en los huesos, seis meses después los niveles son mayores que si no se hubiera amamantado.


Tu alimentación durante la lactancia

La calidad de la leche va a estar influenciada por la alimentación de la madre, que debe ser variada y lo más completa posible:

No olvides:
Beber mucha agua y jugos de frutas, caldos vegetales, aumentar el consumo de lácteos y seguir una dieta saludable.

Prescinde de:
Alcohol, bebidas excitantes como el café o los refrescos de cola. Algunos alimentos pueden modificar ligeramente el sabor de la leche como los ajos o los espárragos, pero no hay razones justificadas para quitarlos de la dieta si el niño lo tolera bien.

Solo habrá que evitar determinados alimentos para evitar la aparición de alergias alimentarías en casos de riesgo, por ejemplo, con antecedentes familiares.
 
 
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