El baño diario |
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La higiene del bebé
es fundamental para que pueda gozar de bienestar
y salud.
El baño es un momento único,
no sólo desde el punto de vista de
la higiene sino también de relación
y contacto con los padres.
Los bebés necesitan un baño
diario. Les ayuda a relajarse y, por supuesto,
a estar limpios. Hay que convertir ese momento
en el más especial del día.
Es el momento en el que podemos jugar con
nuestro bebé y él puede disfrutar
más que nunca del contacto con los
padres. Tampoco está de más
observarle desnudo y asegurarnos que todo
va bien.
En la maternidad suelen bañar al
bebé después de nacer y haberle
realizado las primeras pruebas. Que el cordón
umbilical todavía no haya cicatrizado
no supone ningún problema.
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Cuando bañarlo |
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No hay una hora al día
que sea más indicada para el baño.
Lo mejor es elegirlo a criterio de los padres
y cuándo sea posible contar con la
presencia de ambos. Lo que sí es importante
es mantener una cierta disciplina y regularidad.
Al bebé la rutina le da seguridad y
acostumbrarlo a un horario lo tranquiliza.
Es preferible elegir un momento en que no
tenga hambre: ni mucho tiempo antes de la
toma, ni inmediatamente después.
Antes de llevarlo al cuarto de baño
hay que calentar la habitación a una
temperatura entre 22º y 24º aproximadamente.
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Como bañarlo |
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Llena la bañera con
unos 15 centímetros de agua y antes
de meter al niño, comprueba que el
agua esté a la temperatura del cuerpo
(37º). Lo puedes hacer de varias formas:
mediante un termómetro especial para
baño o, si metes el codo o la parte
interna de la muñeca, comprobando que
no sientas ni frío ni calor.
Límpiale primero la cara con un algodón
mojado en agua. Introdúcelo con cuidado
en el agua sin sumergir la cabeza y sujetándolo
por la espalda con un brazo y la colita con
la otra.
Échale agua sobre el cuerpo y enjabónalo
dentro poco a poco, primero el cuerpito y
luego las piernas. Cuando lo saques del agua,
sécalo bien con una toalla. Primero
la cabeza dándole un suave masaje con
la toalla y luego el cuerpo y las piernas.
No dejes nunca solo al bebé en el baño,
ni siquiera con muy poca agua.
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Como cambiar y vestir al bebé |
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Una vez el bebé
limpio, seco y con el pañal puesto
hay que vestirlo.
La ropa del bebé debe estar poco
ajustada para que pueda moverse con libertad.
La regulación térmica del
bebé no le permite adaptarse a las
diferencias bruscas de temperatura por lo
que evitaremos los cambios repentinos y
las corrientes de aire.
Tampoco es bueno tenerlo excesivamente abrigado
o en habitaciones demasiado calurosas. Lo
ideal es mantenerlo a una temperatura alrededor
de los 20 °C.
Los tejidos deben ser naturales y durante
los primeros meses conviene evitar lazos
y colgantes, así como lanas con pelo
pues podrían dificultar su respiración.
Cuando acuestes al bebé en la cuna
debes hacerlo colocándole siempre
boca arriba y sin abrigarlo en exceso.
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