| De 5 a 12 meses | La dentición |
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El orden de aparición de los dientes |
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Como en otras muchas facetas
del desarrollo del bebé, en la aparición
de los dientes existen variaciones muy amplias
dentro de la normalidad. Algunos, incluso,
nacen con algún diente, y otros tienen
que esperar hasta los 12 meses. Es frecuente
que en una misma familia la edad de aparición
de las piezas dentarias sea similar y que
exista un retraso de la dentición hasta
los 10-11 meses.
Como término medio el primer diente
suele aparecer alrededor de los seis meses.
Habitualmente coincide con los cambios en
la dieta y la introducción de otros
alimentos diferentes a la leche. Los últimos
molares aparecen después del segundo
cumpleaños.
El orden de aparición de los dientes
es el siguiente:
· Incisivos inferiores:
Entre los 5 y los 12 meses.
· Incisivos superiores:
Entre los 7 y los 10 meses.
· Laterales superiores e inferiores:
Entre los 9 y 12 meses
· Primeros molares superiores e inferiores:
Entre los 12 y los 18 meses.
· Caninos superiores e inferiores:
Entre los 18 y los 24 meses.
· Segundos molares inferiores y superiores:
Entre los 24 y los 30 meses.
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La dentición y la salud |
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La salida de los dientes
no tiene consecuencias importantes en la salud
del bebé. Sin embargo, la experiencia
ha demostrado a la mayoría de las madres
que los niños están más
molestos, se acatarran más, tienen
diarreas, etc. ¿Qué hay de cierto
en esto?
Efectivamente, la salida de los dientes produce
un fenómeno inflamatorio en la mucosa
de la arcada dentaria que los cubre lo que
puede ocasionar molestias a los bebés:
salivación abundante, rechazo de la
mamadera y dolor, pero su influencia sobre
la salud no es real aunque es cierto que con
frecuencia, la aparición de un diente
coincide con una enfermedad benigna febril
o catarral. Lo que ocurre es que el periodo
de erupción dentaria dura desde los
6 a los 24 meses y es natural que durante
este largo periodo de tiempo el bebé
presente varios episodios infecciosos (catarros,
diarreas, etc). Por ello, debemos hablar de
infecciones durante la infección y
no por la dentición.
De cualquier manera, si observas alguna anomalía,
conviene que lo consultes a tu pediatra.
De los dientes de leche depende el futuro
de la dentición permanente. Mantienen
el espacio necesario para los que vendrán
después, de hecho, si se extrae alguna
pieza de leche los dientes restantes pueden
desplazarse y ocupar el espacio reservado
a los permanentes.
También desempeñan un papel
esencial en la masticación y en la
fonación. Si un diente de leche está
afectado por una caries, el niño no
aprenderá a morder y masticar adecuadamente
los alimentos; el dolor que produce esta infección
se lo impedirá. Y, por último,
gracias a los dientes podemos pronunciar de
manera adecuada la mayoría de las palabras.
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